martes, 27 de abril de 2010

josefina dice

josefina dice:
extraño al chico con el que almorce, y al que abrace en algun momento
mientras caminabamos


con el que almorcé en un lugar luminoso una comida muy rica y al que miré a los ojos. Y el sol me calentaba un poco la espalda. Y parecía un sueño por momentos, porque era la hora en que la vigilia es tan frágil, que la infancia también se cuela, y el sol y la siesta y la digestión.
Viajé por mi infancia y por mis sueños, todo eso caminando a tu lado sin perderte, sin perdernos, tratando de ser mejor persona, tratando de aprender. Tratando de que vuelva a ser frágil la línea que nos divide para poder cuidarnos más, para no estar tan segura de que las cosas son para siempre.

3 comentarios:

Jorge Morales dijo...

Esperaba hace un monton que escribas algo, como se espera una llovisna en primavera a la hora de la siesta. Son hermosos esos momentos donde todo parece tan fragil y el amor como una paraguas nos pide que estemos mas juntos y mas cuidados bajo la lluvia de afuera.
Extrañar es encontrar.
Un abrazo

Matías Brasca dijo...

Muy bueno, Jose!!!

memoria cuántica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.