cuatro, tres y dos tenía yo en el pecho
dos se rebalsaba
tres no veía
caían en la pradera, rebotaban y seguían
algunas veces miraban atrás
pero se iban, se iban
cuantas veces el agua se movió quieta,
la verdad relucía como un mandala en la vereda
tanto fuego me asusto, no estaba tranquila
y pensé en el norte
apreté en mis manos la piedra verde
y cerré los ojos con fuerza

2 comentarios:
me alcanzo el alma este bello poema
que lindo que mis palabras pudieron hacer algo asi :D
gracias!
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