viernes 3 de diciembre de 2010

cUatrO

cuatro, tres y dos tenía yo en el pecho

dos se rebalsaba

tres no veía

caían en la pradera, rebotaban y seguían

algunas veces miraban atrás

pero se iban, se iban


cuantas veces el agua se movió quieta,

la verdad relucía como un mandala en la vereda

y a lo lejos se veían luces


tanto fuego me asusto, no estaba tranquila

y pensé en el norte


apreté en mis manos la piedra verde

y cerré los ojos con fuerza


2 comentarios:

graciela dijo...

me alcanzo el alma este bello poema

memoria cuántica dijo...

que lindo que mis palabras pudieron hacer algo asi :D
gracias!