miércoles, 29 de diciembre de 2010

Comienzo

Lo que esta madurando.
Lo que ya murió.
Había en el cielo un campo y muchas semillas secas.
Enferma de distancias quebradas, eternas. Reptiles se encontraban en mis ojos.
Tantas escenas grabadas en mi cabeza, tanto miedo. No sabía cómo sobrevivir, ni quien me alimentaba.
El techo era delgado, me abrigaba el pecho, los hombros, la panza.
Soltando un grito que no empezaba, me sumergí en el hielo. Era noche y era fin. El hogar se quemaba.

Todo comenzó, y ahora no podemos frenar la luz, los días, ni las ansias de entender.
La tierra tenía muchas ganas de nacer, al igual que nosotros. Quisimos estar aquí desde antes de saberlo. Y nos hicimos madres, padres, hermanos. También nos hicimos sol y nos alimentamos los unos a los otros.
No pudimos darnos cuenta. Las gotas llovían en nuestros sueños y en nuestras tristezas.
Chorreaba el barro entre las perlas.
Y nos dividimos, nos hicimos células, fuimos arena y después montañas. Les dijimos a los planetas que fueran nuestros padres, porque no teníamos ninguno; le dijimos al sol que no dejara de brillar.
Y acá en la noche estrellada que dejó la lluvia, nombro a mis padres y a mis hermanas ; a todo lo que una vez tuvo nombre. Y rezo por todo lo que no lo tiene.
Es solo un intento. Curarse, estar atento. Oír los ruidos que casi no se oyen.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Cuatro

cuatro, tres y dos tenía yo en el pecho
dos se rebalsaba
tres no veía
caían en la pradera, rebotaban y seguían
algunas veces miraban atrás
pero se iban, se iban

cuantas veces el agua se movió quieta,
la verdad relucía como un mandala en la vereda
y a lo lejos se veían luces

tanto fuego me asusto, no estaba tranquila
y pensé en el norte

apreté en mis manos la piedra verde
y cerré los ojos con fuerza