miércoles, 9 de marzo de 2011

Panteras dicen

Hoy sí te extraño.
Y les dije a las panteras, a las plantas, los platos, los bichitos del patio que no me lo recordaran. Les dije a todas las otras cosas con las que me crucé esta tarde que no, que no, no quiero acordarme.

El sol y la noche sonreían como sólo ellos saben hacerlo. Al final de este martes se encontraron atentos. No había luces en la ciudad, solo estelas de brillantina que dejaban los colectivos y los autos chiquitos como los citroens, que hacen mucho ruido. Yo los miraba de reojo hipnotizada por los reflejos.

Caminamos muchas cuadras yendo y volviendo sobre nuestros pasos y no escuchamos ni el murmullo general, ni las bocinas, ni los pocos pájaros que quedaban en el centro de la ciudad. Aullaban los nuevos lobos-camiones, impasibles, hasta que algún charco explotó en algún zapato y nosotros estábamos ya muy lejos como para verlo. Yo dije que faltaba poco, que dobláramos en la esquina.

Y así me fui quedando con todo y no quise dar nada. La tarde y las espinas me gritaban: ¡Qué mentirosa!,  ¡Qué falta de amor!. Más adelante, una viejita me miró a los ojos y me dijo: sos buena, podés empezar y terminar todas tus cosas, pero también podés fumar mientras miras las nubes en tu patio. 
Fueron lindas sus palabras, las repetí muchas veces.

2 comentarios:

Nino Tavella dijo...

Hermoso jose, te mando un abrazo para vos y para el lucas...

memoria cuántica dijo...

muchas gracias nino, gracias por pasar.
recibimos tus abrazos, otro fuerte para ti también :D