sábado, 11 de febrero de 2012

Diciembre

Sólo el viento se empecina en llegar hasta acá.
Los mareos del día, de la garganta enrojecida.
Llega el calor y el sol es más pesado.
Líquido en la terraza, tanta sequía se cae por la canilla.

La tarde en la tarde es solo un montículo de cemento en el sol. ¿Cuanto más hay desde acá hasta tu par de ojos? Es difícil calcular, no sé hacerlo. Soy un punto de arena que se pierde entre plantas crasas.

Abro una heladera que es la misma de siempre, me congelo en mis pensamientos.
Sirvo agua con una sonrisa.
Siempre brota.

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