sábado, 24 de marzo de 2012

Mi corazón

I

Inicio este momento con hilos que se pierden.

Siempre empiezo y ruedo lento, cuesta abajo; con un movimiento en el corazón.

Se están afilando las cuchillas. Las palabras esperan.

Salgo y doy un par de pasos asustados. Cuando regreso, los pasos y mi respiración se calman. Mi corazón canta la canción de los pájaros; se ahogan cuando me ven caminando por esa calle.
El silencio se despierta en la rama de algún árbol.

Cuando fuimos a comprar facturas, pasamos por el pasaje con el nombre de un señor que mataron. Dos nenes vienen caminando en dirección opuesta. No nos prestan atención. Nosotros nos parecemos a algún sueño en cada mente: empieza como un murmullo apagado y luego el sonido se hace imagen. Las figuras de la calle se mezclan con nuestras palabras.
Me concentro en mi caminar, en mi boca, en la verdad. Todas esas cosas se nutren de mi atención. Las alimento o las mato de hambre según mi práctica.

II

Ruido dentro. Silencio afuera.

La espada descansa al costado. Se vacían los secretos.

Intento cambiar lo que antes no podía.

La voz del amanecer me saluda, el perro me acompaña pero no puedo tocarlo. Antes de encontrarme con la avena y el té, se va la estrella del norte.
Yo era pequeñísima en ese mundo de luceros y silencio; veía como cambiaban mis pensamientos.

Me senté cerca de la acequia donde las espinas brotaban; donde se iluminaban las hormigas y el pasto parecía moverse todo el tiempo. Yo intentaba ver los átomos, intentaba pensar en el sol y en la forma de mis ideas.
Después bostezaba, lavaba la ropa; cambiaba de postura.