miércoles, 29 de enero de 2014

13 de enero

Algo se agota y esta por culminar en el pasto.
Ya no hay helado de vainilla que  distraiga a la mente de algún foco.
En la bici, drogada de ideas, casi piso a una chica. Las dos nos pedimos disculpas.

Sigo por la calle,
voy tan oscura.
Los pozos del camino se hacen humo.

Garabatos del cielo que hipnotiza. 
Las cerraduras de siempre, las palabras de siempre. 
Atrapados en un loop de amor que no fluye.

Hay dolor sin dolor.  
Sal de arena.

lunes, 27 de enero de 2014

las agujas II

Densas las palabras. No sé cómo hablar.
 El tiempo es agua, aguja. Se une en los extremos del principio y el fin.

Circulan los peces de arena. Me hablo  frente al monte, le hablo a mi parte infinita. ¿Cómo hago con la tristeza, para tirarla al río y que ya no vuelva?

Las ramas me escuchan e intentan absorber los males. Así se calman. Así se alteran.

Viajo a la noche  que se ha enredado ahí atrás. Viajo hacia allá en una capsula sin nombre.

 Mis antenas son de viento
 rompen las entrañas de los bosques.

sábado, 25 de enero de 2014

las agujas

Te vi en los sueños bajo el agua.
Estoy siempre acá, estas siempre acá.
Eras manos y agua amarilla del río, las piedras de la arena gruesa lastimaban los talones.

Eras un sueño en el agua de mis pies. Eras el único par de ojos en ese monte. Los peces picoteaban con suavidad la piel.
Frente a los árboles.
Las agujas de los árboles. 

Estirabas las manos para darles pan a los peces, venían,  comían, se quedaban cerca de la orilla.  El sol en el sueño, imposible de tan grande.
Un cerro floreciendo en el vientre de agua. El miedo adentro. Se va el río, se lleva partes. 
Caen rayos dormidos y dan portazos en la noche de campo. 
Te quiero, no te quiero. Y no me encuentro en la sustancia de los huesos.
 Estoy siempre acá, estas siempre acá.

Toman forma sombras, toman helados y fresas de enredaderas con espinas.
Se nutren de la montaña. 
No encuentro amor en la raíz.  
“Paz y violencia” grita una nena en el agua.