miércoles, 28 de mayo de 2014

Volcán I

Explotaste en los ojos de vino, palpitaciones, golpes y flores.
Explotas a diario y te sentís bienvenido cuando sale el sol.

Adentro y profundo, la lava se vuelca de su cuenco. Cuando vuelvas a ver, vas a dormirte en algodón.

Si estas acá, ya no te veo.
Si te fuiste, sos como espuma.
Te transformas en el aire.
Tus átomos cambian hasta entregarse al volcán. 
Como un Febrero antiguo y experto en viejas ideas, te comes por dentro. 

Como el libro abnegado, la mujer abnegada espera. Pone mil puntos suspensivos en la acera de la nada caliente.
Esperas el metro, la métrica  que ya no suena bajo la piel.
Se rasga algo, es lo mismo de siempre. Como si en una sola vida no pudiéramos quebrar muchas cosas distintas: son las mismas siempre.

 fuego avanza.