martes, 21 de julio de 2015

Escarcha de pasto

Te volvés fuego
en este cosmos sin nombre,
sin referencias espaciales.
El viento esquivando rayos de sol.

Todo lo que viste en el  verde del pasto se fue.
Había dos perros jugando a morderse y un charco donde se espejaban ramas.
Había sol de verano quemando ese pasto, de calor intenso que alcanzaba algunas hojas.
Vos tomabas un recreo recostada al sol.
También hubo una noche que saliste a ese pasto más tarde que nunca.
Se opacan los brillos en la escarcha del pasto.
Se opaca la voz en la miel.
Los objetos de nuestro mundo amontonados en círculos concéntricos por donde volveremos a pasar una vez y otra vez.

Tomás hielo porque es lo único que no se acaba con el tiempo.
Se mezclan las voces de adentro y afuera como sonidos que hieren lo oídos, suaves pero intensos.

Cómo seguís con las llamas adentro, quemando.
Hierve el pecho en el agua, se amargan las raíces que crecen cerca.

Cuando despiertes vas a tener ramas como ríos en los lechos, como fuego en la madera, como sus ojos posados en los tuyos.

No hay comentarios: