miércoles, 19 de octubre de 2011

Siesta

Sin rumbo haciendo fuerza contra muchas cosas invisibles. Están donde siempre estuvieron todas las cosas: no buscar lo que no se encuentra. Se han calmado las estacas, ya no van a clavarte. 

Hay un soplido detrás de la cabeza, una brisa que apenas se nota.
Fresco y azul.
Todo el cielo se recorta detrás de tu pelo castaño.
Y suenan castañuelas en la radio por la tarde. Limonada y cactus rotos en el piso; sandías, melones, ojotas, crema. Y muchas otras cosas de verano.
Duerme el sol en la terraza. Ella sueña con osos de peluche que acarician las plantas de los pies. Después el sueño se corta y empieza otro de esos en los que uno quiere gritar y no puede. Se despierta, se sacude y se queda así con la cabeza apoyada en el almohadón como un zombie, sin poder reaccionar después de la siesta.

viernes, 14 de octubre de 2011

Trueno

Habla el trueno con los frutos que maduran. Se llenan de vos, y de mí.
El sentir en los corazones no existe sin las células que brincan. Después se calman, como las brasas del fuego. Así y un poco más.

Y las estrellas se avivan en esos ojos. Hacen que todo crezca, que todo se nutra.

Olvidando las marcas que huelen a viejo.
Escuchando las pisadas de las cabras en un monte que se desgrana.
Se acaban las cosas, se caen pedazos de paredes, pianos, cuevas solitarias en donde nadie nunca ha entrado. Solo los insectos, que viven en otro plano. No saben quienes somos, ni nosotros sabemos de ellos.
El suelo se infecta de amores perdidos, de todo lo que no se pudo abrazar, todo lo que no se puedo hervir al fuego, tranquilamente.